Las secuoyas, árboles originarios de Norteamérica, son los árboles más longevos y de mayores dimensiones del mundo.
El tronco de estos ejemplares es recto, cilíndrico, con ramas horizontales ligeramente encorvadas hacia abajo, y con una corteza muy gruesa, suave y de un brillante color pardorrojizo que se va oscureciendo con el tiempo. Estas dos secuoyas, prácticamente idénticas, se plantaron en 1986, en el momento en que se realizó la remodelación del Paseo en dónde habitan. Se encuentran justo al lado de uno de los edificios más auténticos y antiguos de Guadarrama. Una antigua casa de peones camineros cuyo origen data del siglo XIX.
Con su porte y su situación, encuentran en la confluencia del Paseo de la Alameda con la calle Federico Rubio, parecen indicarnos el camino hacia el Alto del León y ejercer de vigías de esta transitada zona de Guadarrama.