Uno de los escasos olmos vivos singulares que quedan en el territorio español
Esta singular olma, constituye una magnífica representación de los olmos de los pueblos castellanos por combinar cultura, historia y naturaleza. Su porte majestuoso y globoso llena de vida la plaza donde se encuentra. Junta a ella se ha colocado recientemente un cartel indicativo con sus características y singularidad.
Se cree que nació a finales del s XIX, alrededor del año 1882, sustituyendo posiblemente a un antiguo ejemplar. Con 129 años en sus ramas ha acompañado durante todo este tiempo a los habitantes de Guadarrama en su quehacer diario, siendo el centro de todas las miradas. Ha presenciado y salido airosa de complicadas situaciones como la pavimentación de la Plaza del Ayuntamiento y la carretera, y de la propagación de la grafiosis, que ha acabado con la mayoría de los ejemplares de olmo de la Península Ibérica, Europa y Norteamérica. Todos los años, durante la primavera y el otoño, se le aplica un tratamiento preventivo, con el objetivo de mantenerla en perfecto estado y evitar posibles afecciones que debiliten su salud y la hagan más vulnerable a esta mortal enfermedad.
Por su especial singularidad, ha sido incluido en un proyecto de clonación de árboles singulares llevado a cabo por el IMIDRA (Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario). Con ello, se va a conseguir reintroducir estos ejemplares en aquellas plazas y lugares en donde han desaparecido.