Las raices descalzadas le hacen parecer como si tuviera un gran pie agarrado al suelo
Aunque las dimensiones de este fresno son realmente pequeñas en contraste con el resto de ejemplares de la dehesa, lo verdaderamente extraordinario de él es la forma de su tronco que parece un gran pie de barro agarrándose con fuerza al terreno. Las raices de los fresnos son muy superficiales y se encuentran cercanas a las zonas de agua. El paso del tiempo, la erosión, el viento y el pisoteo del ganado produce que determinadas cepas salgan al exterior provocando este curioso efecto estético. No se debe pisar ni subirse encima de la cepa del árbol, puesto que el peso reiterado de muchas personas puede ocasionar la rotura de las raíces del ejemplar.
El tronco de éste y otros muchos fresnos del entorno de Guadarrama presenta frecuentemente una gran cantidad de líquenes de diversas formas y colores. Los líquenes son una asociación de un alga y un hongo, existiendo muchísimas especies diferentes. Su aparición da idea de la calidad del aire que se respira en el entorno.