Sus raíces penetran a través de una fisura situada entre dos grandes moles graníticas, lo que parece haber sido realizada por la raíz del árbol en su intento por salir adelante
La raíz principal del pino laricio se suele desarrollar poco, teniendo en cambio abundantes secundarias muy largas, casi superficiales, que se adhieren fuertemente a las rocas, y consiguen anclarse entre sus grietas. Ésto da lugar a paisajes muy especiales, en los cuales podemos encontrar ejemplares situados en lugares escarpados e inaccesibles de zonas en donde habitan grandes masas de forma natural, como el Alto Tajo, Serranía de Cuenca y Sierra de Cazorla y Segura.
La raíz de este pino ha conseguido mediante un sistema combinado de presión constante, debido al crecimiento, y disolución química la rotura lenta pero progresiva de la roca. De esta forma, el árbol ha conseguido romper, con tiempo y paciencia, una mole granítica de más de 20 toneladas de peso.
Eugenio Pozas, antiguo concejal de medio ambiente del Ayuntamiento de Guadarrama y perfecto conocedor de sus montes, descubrió este pequeño pero fuerte árbol en uno de sus paseos, le bautizó con el nombre de Pino de la Fuerza de la Vida.